Dejo aqui un articulo que acabo de leer y me gustaria compartir con vosotros, por si alguien aun no lo a leido.
Artículo de opinión.
-Papa, de mayor quiero ser………
Seguro que muchos de vosotros os acordáis de esas furgonetas del Ministerio de Defensa donde montaban los “Stands” de reclutamiento, para atraer a los jóvenes a que se alistarán a las Fuerzas Armadas en las principales plazas y calles de las grandes ciudades. Hoy muchos os preguntareis ¿Dónde paran?, la respuesta es muy sencilla, al Ministerio de Defensa ya no le hace falta, dado que actualmente los jóvenes acuden en manadas a los centros de reclutamiento como si no hubiera un mañana a alistarse.
Muchos de los veteranos que hoy forman las filas de las Fuerzas Armadas se acordaran de esas cuantiosas convocatorias, de 8.000 y 10.000 plazas, hace siete u ocho años prácticamente y donde solo se ocupaban el 50% de estas, debido a la escasa demanda. Donde muchas de esas unidades las ocupaban muchos jóvenes españoles que en aquella época por vocación, instinto de aventura o simplemente un cambio de vida radical, se alistaban en las filas de las Fuerzas Armadas, como también los cientos de ciudadanos latinoamericanos y guineanos que por convenios entre las antiguas colonias españolas podían y pueden presentarse a formar parte de nuestras Fuerzas Armadas. A día de hoy las plazas para todos estos ciudadanos han descendido drásticamente. Muchos de esos extranjeros que se les critico duramente desde la sociedad española tachándoles de “sudacas”, “panchitos” o simplemente “extranjeros de mierda”, han servido y sirven honorablemente portando el uniforme de las Fuerzas Armadas españolas, incluso sangrando ese mismo uniforme y dando su propia vida en misiones como Afganistán o el Líbano. Cierto es, que muchos de estos ciudadanos extranjeros se alistaban en las filas españolas por una diversidad de intereses que mejoraban su calidad de vida en este país y a la hora de conseguirlos abandonaban la vida militar, por otro lado muchos de estos ciudadanos extranjeros que han llegado a amar y respetar este país como si fuera el suyo de origen siguen formando parte de las Fuerzas Armadas, incluso muchos de ellos sirviendo con rango de suboficiales en sus unidades.
Actualmente, la historia ha cambiado mucho, las oficinas de reclutamiento de las Fuerzas Armadas están abarrotadas de jóvenes queriendo entrar y formar parte de estas. No hay más que ver las estadísticas, donde este año entre el primer ciclo y el segundo, actualmente en vigor, se han ofertado 3.450 plazas para tropa y marinería, donde se han presentado una media de 38.000 jóvenes aspirantes en el primer ciclo y se espera una cifra mayor rondando los 40.000 en este segundo ciclo.
¿Patriotismo? o ¿Necesidad?
Es curioso ver estas cifras cuando hace no mucho, según una encuesta del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), solo el 45% de los españoles estarían dispuestos a dar su vida por defender en caso de guerra a este país.
Es cierto, que vivimos una época nefasta laboralmente y donde el paro juvenil es espantoso, donde muchos de estos jóvenes demandantes de estas plazas son licenciados y titulados universitarios, ocupando los puestos más altos en la tablas de clasificación a la hora de optar por la plaza demanda. Curioso como ha cambiado el perfil del solicitante ¿No?, donde personalmente he podido charlar con alguno de estos, con el título de Derecho, Empresariales o Arquitectura, entre otros… . Pero, preguntémonos, ¿Por qué, titulados universitarios acuden en masa a solicitar una plaza de soldado? Han martilleado una y otra vez a los jóvenes desde pequeños en esta sociedad, desde los maestros hasta los familiares, que si no tenías una carrera universitaria en España no eras nadie, y ahora estamos viendo como todos esos jóvenes con sus carreras, algunas aprobadas por la mínima, se encuentran con que su título vale igual a nada a la hora de encontrar trabajo, dado que como esa persona hay 40.000 con su misma titulación.
Y raid de esta gran demanda de jóvenes españoles, muchos por interés y vocación no lo niego, dispuestos a formar parte de las Fuerzas Armadas, también han surgido las desinformaciones y las frases faltas de conocimiento sobre estas. Quien no ha escuchado alguna vez la frase -”Alistate al Ejército que se vive de puta madre”- porque se la ha dicho alguien que es un amigo de un amigo… o un familiar de un militar.
Este aluvión de desinformación tiene gran parte de culpa las propias oficinas y medios de reclutamiento, donde han vendido durante años y venden a las Fuerzas Armadas como el campamento de los “Boys Scouts” intentado mejorar la imagen que se tenía de ellas en la sociedad, quien no recuerda esos Spots televisivos donde te decían que dentro del Ejército tendrás tu hobby, tu deporte, tu vehículo, tus amigos…. Mientras repartías magdalenas ha hambrientos niños africanos.
Aun así, muchos de estos jóvenes se dicen a si mismos, desconociendo muchas veces la realidad, - Bueno dentro de lo malo, tendré un sueldo fijo, hare deporte y podré llevar armas.
Por mi parte, pienso que las Fuerzas Armadas sufrirán el doble filo que supone toda esta congregación de altos titulados formando parte de la escala más baja de la pirámide jerárquica. Por una parte aumentara la calidad de conocimientos de los soldados, cosa que es muy beneficiosa, pero por otro lado, todos estos militares con carreras, si mejora la situación, cuando vean el trabajo que supone llevar el uniforme en la escala más baja y piensen…. -“¡Joder! Tengo una carrera o un título superior, puedo ganar el doble fuera que estar aquí pegando barrigazos y sufriendo al infernal calor o al frio helador-“. Donde ya ha habido casos de soldados con altos currículums académicos contestando de malas maneras o desobedeciendo a superiores en este caso, suboficiales, con menos estudios que ellos, produciéndose el arresto o castigo producente de los primeros. Donde a veces estos olvidan que forman parte de un régimen militar y no están en casa junto a la comodidad de sus familias.
Otro perfil del joven que se presenta actualmente, es el del “Polvorilla”. Joven que ha pasado gran tiempo tragándose toda la saga del CALL OF DUTY y toda la índole de videojuegos bélicos, creyéndose el Chuck Norris de España. Durante estas convocatorias, he visto más de un tipo de estos jóvenes preguntando en centros de reclutamiento y foros de internet -¿Cómo ingresar en el Mando de Operaciones Especiales? o simplemente información de unidades especiales, sin siquiera haber entrado en las Fuerzas Armadas, donde posiblemente muchos de ellos sudarían sangre en cualquier Infantería Ligera. En definitiva, quieren correr antes de aprender a gatear.
Por ello, después de debatir durante meses si realizaba este artículo creo que ha llegado la hora de poner las cosas en su sitio y contar lo que nadie les cuenta, independientemente de polémicas.
-Sacrificio
La mejor palabra que define las Fuerzas Armadas sin ninguna duda. Uno de los primeros factores por los que se rigen muchos de los nuevos aspirantes es el económico, debido a la necesidad de un sueldo fijo, cosa que entiendo, pero en este caso no es coherente.
Para el que no lo sepa, el sueldo base de un militar con el rango de soldado, ronda los 900€ de media, puede variar depende de la unidad, pero no se va demasiado a la cantidad antes citada. Muchos dirán, - “Claro, pero en las misiones en el exterior ganas el triple”, y yo digo ¿De verdad esa cantidad es tan valiosa para la labor que desempeñan en el exterior? Que se lo pregunten a cualquier militar que estuvo destinado en Afganistán, donde se tenía que estar en un puesto avanzado tercermundista, durmiendo bajo la tierra, comiendo día si y día también raciones militares que te hacen el estómago polvo, donde solo tienes una garrafa de agua para asearte, cagando en una bolsas de plástico, soportando temperaturas extremas, aguantando ataques talibanes día si y día también, donde los morteros y los disparos de metralla solo cesaban para dormir 4 horas al día, si podías claro… y donde se realizaban interminables rutas por caminos terregosos, parando cada 5 minutos, donde una piedra o una simple cacerola fuera de lugar, puede hacer que saltéis todos por los aires y os tengan que recoger con pala los restos. Para que al final lo único que quede en un cajón de madera entregado a tus familiares sea tu cabeza o un píe.
Si aún sigues pensando que un militar español vive de “Puta Madre”, no pares y sigue leyendo.
Independientemente de las idiosincrasias que contiene la vida militar, en este país tenemos otro factor que hace grande a un militar español, pero a la vez le castiga emocionalmente y es el factor social y político.
Siendo militar después de llegar una misión en el extranjero donde has vivido un calvario, vuelves a tu tierra, y donde ves que la imagen que tiene la sociedad de tu misión en aquel país es ; “Tocarte los cojones y cobrar”, además cuando tienes que soportar a todos los gobiernos tanto unos como otros ,diciendo que esos tiroteos, esos ataques con mortero, esos artefactos explosivos…. son: – “La cálida brisa que arrastra las margaritas silvestres de la vegetación local” (Ironía modo ON), donde sintiéndolo mucho, dudo que esa posición política cambie en un futuro, aun con el auge de estos partidos emergentes que prometen “Disneylandia”.
Aun con todo esto, ves como la sociedad de otros países, tratan a los soldados de tu misma condición como héroes y aquí poco más y te llaman “gilipollas” y “asesino” todos aquellos que desconocen y critican la labor de las Fuerzas Armadas, en la defensa y los intereses de los ciudadanos españoles. Todos aquellos ciudadanos, que lamentablemente son muchos, que se les llenan la boca hablando de derechos, cuando si fuera por ellos, escupirían y quemarían los uniformes de las Fuerzas Armadas y de los cuerpos de Seguridad del Estado, haciendo honor al dicho de “Mi libertad comienza cuando termina la tuya”. Y no solo me refería a esos ciudadanos de comunidades con políticas independentistas con odio hacían cualquier imagen o persona que represente al estado español, sino a la ciudadanía, generalmente jóvenes y no tan jóvenes, de otras ciudades y comunidades que odian a cualquier uniforme que represente el orden, ya bien sea militar o policial.
Para que al final de tu vida militar, si llegas claro, y no has ascendido, te den la patada a los 45 años. Que además, el tema de ascender internamente, esta tan o más complicado que conseguir la plaza de militar, debido a la alta tasa de solicitantes de ascenso interno estos últimos años, que además solo dispones de tres posibilidades en toda tu carrera, si las pierdes te quedas como estas.
Como he dicho anteriormente, todo se resume en sacrificio, sacrificio de dejar las comodidades de la vida civil, sacrificio de dar tu propia vida por la de un compañero si hiciera falta, sacrificio de completar una misión con éxito aunque este en riesgo tu propia integridad, sacrificio de servir honradamente a los ciudadanos y los intereses de este país.
Como consejo a los solicitantes, si acudís a la entrevista y tenéis de 24 a 28 años (Edad límite) ya no valen las frases tipo; - Siempre he querido entrar en las Fuerzas Armadas-, -Es por vocación-, dado que ya no cuela. Alguien con esa edad puede haberse planteado entrar antes, o si tiene una capacidad académica alta y sentía la llamada de las Fuerzas Armadas de niño, podía haber ingresado en la Academia General Militar, estudiar una carrera militar y salir como oficial.
Concluyo, con esto, solo pretendo que todos los aspirantes que decidan unirse a las Fuerzas Armadas se lo piensen, tres, cuatro y veinte veces, antes de ir corriendo a los centros de reclutamiento a apuntarse, para luego, en un futuro esa persona se arrepienta de su decisión y posiblemente le haya quitado la plaza a otra persona que puede que aproveche mejor esa oportunidad.
Finalmente, si eres aspirante y después de haber leído todo esto, quieres conseguir una plaza de las Fuerzas Armadas españolas, solo me queda decirte, ¡Animo, adelante y suerte! Tendrás el privilegio de servir junto a unos de los mejores profesionales de este país.