Tengo que darme de baja en el partido antes de entrar? Esta limitación es solo para oficiales o también para los soldados?
Muchas gracias. Un saludo!






Jajajajajajjajaj jajajajajjajajaja jaaajajajajaj jajajajajaja, es que con PODEMOS son todo ventajas , hay cada buenorra allí dentro son muy militaristas, es que ... a quien se le ocurre afiiliarse al pp cuando PODEMOS ama a al ejercito ajjajajajajajajajnaxeteh escribió:Si estubieras afilidado a PODEMOS no tendrias ningun problema, pero a quien se le ocurre afiliarse al PP, madremia...

Jajajajajajjajaj jajajajajjajajaja jaaajajajajaj jajajajajaja, es que con PODEMOS son todo ventajas , hay cada buenorra allí dentro son muy militaristas, es que ... a quien se le ocurre afiiliarse al pp cuando PODEMOS ama a al ejercito ajjajajajajajajajnaxeteh escribió:Si estubieras afilidado a PODEMOS no tendrias ningun problema, pero a quien se le ocurre afiliarse al PP, madremia...



+20000000000000000000COVET escribió:Gracias JorgeGlher por tu ayuda.
Sin querer entrar en un debate político, lo único seguro es que un gobierno de PODEMOS haría echarse a temblar al presupuesto de Defensa. Sería el primer ministerio atacado en sus presupuestos, dicho por ellos mismos.

COVET escribió:Gracias JorgeGlher por tu ayuda.
Sin querer entrar en un debate político, lo único seguro es que un gobierno de PODEMOS haría echarse a temblar al presupuesto de Defensa. Sería el primer ministerio atacado en sus presupuestos, dicho por ellos mismos.



+40000COVET escribió:Con todos mis respetos decirle que no me hace falta que nadie me explique qué es la bandera, qué significa o que sentimiento debo tener hacia ella o mi Nación. Déjeme, en total libertad, entenderla a mi manera. PODEMOS es anti-europeísta, anti-OTAN, anti-EEUU, antimilitaristas,....Es respetable por supuesto, pero repito, no creo que las FFAA españolas salgan muy beneficiadas de su cada vez más probable (y bajo mi opinión terrible) llegada al Gobierno.
Un saludo!

Pues yo veo a unos mancillando la bandera(Podemos) y de otro lado a otros con polos de pijos con el cuello de España, pulseritas de España y banderitas, usándolas como algo superfluo, enarbolando y mancillando al pueblo. Tanto las derechas como las izquierdas serán arrasadas en un futuro por los tercerposicionistas como nosotros.COVET escribió:Con todos mis respetos decirle que no me hace falta que nadie me explique qué es la bandera, qué significa o que sentimiento debo tener hacia ella o mi Nación. Déjeme, en total libertad, entenderla a mi manera. PODEMOS es anti-europeísta, anti-OTAN, anti-EEUU, antimilitaristas,....Es respetable por supuesto, pero repito, no creo que las FFAA españolas salgan muy beneficiadas de su cada vez más probable (y bajo mi opinión terrible) llegada al Gobierno.
Un saludo!





CETME escribió:La derecha jamás ha discutido a la izquierda sus principales ideas. En lo relacionado con la familia, la educación, la religión, la historia, la moral, el mundo liberal-conservador español sigue a la defensiva, fragmentado y abrumado por sus complejos.
Aun cuando son numerosas las voces que, desde los medios y los libros, hablan de plantar cara a la izquierda, las más de las veces sus dueños se quedan afónicos al primer encontronazo con el enemigo.
El mundo liberal-conservador no ha resuelto ni resolvera , ni mucho menos, este problema, y lo está pagando caro pero quien esta sufriendo las consecuencias somos nosotros los españoles.
Es aquí donde Falacias de la izquierda, silencios de la derecha alcanza un valor simbólico.
La izquierda de este querido pais antes llamado España , tiene inexplicablemente, una sensación de estar por encima de los demás en todo, que aparte de ser fuera de lo común, atenta contra cualquier lógico. ¿Por qué nuestros queridos progres se sienten moralmente superiores en general todos los que no piensan como ellos?. Sólo hay una respuesta, porque les hemos dejado,la clave de su exito a sido su habilidad para minipular nuestra historia,una historia que nos pertenece.
De esa tremenda confusión nacen muchos de los peores males políticos de hoy, y por eso clarificar la historia constituye una labor urgente para sanear y afianzar nuestra convivencia en libertad.
Lo más irritante de los rojos, decía Gregorio Marañón, “esa constante mentira”; “Himalaya de mentiras”, denunciaba Besteiro. me asombra el grado en que la historiografía progre había desvirtuado la historia real: en prácticamente cualquier tema en que uno ahondase un poco salía a la luz un cúmulo de falsedades, a menudo tan ilógicas y mal concebidas que mueve a perplejidad su aceptación durante largos años. Aceptación reveladora también la miseria de una derecha acomodaticia, presta a defecar sobre la memoria de sus mayores a cambio de no se sabe qué.
Pero todavía resulta más reveladora, deprimentemente reveladora, la reacción izquierdista o separatista cuando sus mentiras quedan en claro. Tomemos por ejemplo el caso del Vita, un expolio gigantesco con todos los agravantes posibles de disputas gangsteriles por su control, de barbarie y destrucción de arte. Episodio plenamente definitorio sobre sus autores. Pues bien, no he visto aún a un izquierdista que, no ya cambiase su opinión, sino que siquiera reaccionase con pesar después de informarse del hecho.
Lo admiten, cómo van a negarlo ante las pruebas expuestas por los propios jefes-bandidos socialistas; pero de ningún modo lo lamentan. Tan solo expresan fastidio por si el dato llega a ser ampliamente divulgado y por tanto les perjudica; y contraatacan de inmediato, acusando a sus contrarios de robos o corrupción, a voz en cuello y por lo general calumniosamente. ¿Son conscientes de que mienten? Sin duda alguna. No se trata de falsedades inocentes. Solo puede sacarse en conclusión que estarían dispuestos a repetir las faenas, si pudieran. De hecho repiten cosas muy parecidas. “La estupidez y la canallería”, decía también Marañón tan expresivamente… Y no exageraba: la falsedad intencionada, la desvirtuación sistemática, la calumnia acompañada de un odio ciego, suelen envolver a nuestra desgraciada izquierda y a los separatistas como una nube hedionda.
Ante todo, ¿qué eran las izquierdas y qué pretendían? Creo que no queda del todo precisada su combinación de mesianismos e indigencia intelectual. Todas ellas, sin excepción, creían tener la panacea para transformar la sociedad a su gusto, consideraban que la democracia consistía en que mandasen ellas (cada una de ellas), y despreciaban la idea nacional, como recordaría Azaña amargamente. En otras palabras, eran unas izquierdas utópicas y básicamente anticristianas y antiespañolas. Su anticristianismo, único aspecto en que estaban de acuerdo todos los partidos izquierdistas, suele presentarse como "anticlericalismo" u oposición a la influencia política del clero, pero iba mucho más allá: pretendía extirpar la cultura cristiana de España como medio para implantar su utopía. Empezó con la primera quema de templos, bibliotecas y centros de enseñanza, para alcanzar su paroxismo, realmente genocida, en plena guerra civil: se trataba de erradicar, orwellianamente, la cruz de la vida pública y privada española, lo que pusieron en práctica en medida asombrosa en la zona del Frente Popular. No es que hubiera un plan explícito, al menos yo no lo conozco, pero el genocidio fue efecto lógico de unos utopismos de ínfima calidad intelectual. Casi nunca se insiste, en este dato crucial, del que solo fue un disfraz o un aperitivo el llamado anticlericalismo.
Tampoco se ha prestado suficiente atención al carácter antiespañol del Frente Popular. La hispanofobia fue clara y sin tapujos en los nacionalismos vasco y catalán, y afectaba indirectamente, aunque con plena fuerza, a los restantes grupos. Para los poderosos partidos y sindicatos obreristas, la idea de España era reaccionaria o sin importancia, disuelta en todo caso en su internacionalismo "proletario"; para el PCE, en concreto, se supeditaba absolutamente a los intereses del estalinismo. Todos ellos, incluido Azaña, tenían de la historia de España la visión forjada por la Leyenda Negra, asimilada sin crítica y hasta con regodeo (tendencia que revive hoy con fuerza). No es que Azaña se proclamase explícitamente antiespañol o indiferente a España, ni mucho menos. Pero, como otros, aspiraba a una España "nueva", cortadas sus raíces de un pasado que creían repugnante, para ponerla a la altura unos ideales esquemáticos y simples.
Cuando se combinaron estas tendencias con la destrucción de la legalidad, los sectores, muy vastos, que se sentían patrióticos y cristianos se vieron en la disyuntiva de dejarse destruir "pacíficamente" o rebelarse. Se rebelaron bajo la invocación "por Dios y por España", es decir, por la cultura cristiana y por la nación. Y contra la o las revoluciones anticristianas y antiespañolas de la izquierda y los separatismos, cuyo abocamiento solo podía ser totalitario.
Este fue, a mi juicio, el carácter de la guerra. Y hoy, por supuesto, no puedo menos de identificarme, como Marañón y tantos otros liberales, con quienes salvaron esos principios y valores fundamentales, sin los cuales la democracia liberal se queda en poco más que palabras y buenas intenciones en el vacío.
Si se pregunta al ciudadano corriente, sobre todo si es joven, sobre la transición, responda que esta fue obra del antifranquismo. Cosa lógica, pues ¿cómo podría salir la democracia de un régimen presentado por casi todos –también por gran parte de la derecha—como una dictadura siniestra y criminal, asimilada al fascismo o al nazismo? Naturalmente, esa pintura choca con el dato evidente de que los organizadores de la transición fueron un rey designado por el dictador (“asesino” o “genocida”, insisten muchos) y numerosos políticos que habían hecho su carrera política en aquel régimen nefando. ¿Cómo conciliar una cosa con la otra? ¿Cabría pensar, por ejemplo, que los franquistas estaban muy asustados por la gran fuerza de sus enemigos, y que por ello decidieron a adelantarse antes de ser arrasados por la presión de un pueblo indignado y sediento de libertad? Pero ¿cómo iba el pueblo a aceptar semejante farsa? ¿Quizá por evitar violencias el pueblo y los antifranquistas se habrían mostrado generosos con aquellos sinvergüenzas, ya que, al menos a última hora, se declaraban demócratas? Así podría entenderse, posiblemente, el proceso.
Sin embargo sabemos muy bien –aun si lo ignora la gran mayoría “informada” por la televisión y otros medios—que los antifranquistas tenían poca fuerza; que se opusieron con uñas y dientes a aquella transición, intentando incluso una huelga general; y que fracasaron. Sabemos que el pueblo, supuestamente indignado con la farsa, votó muy masivamente la transición propugnada por jefes del Movimiento franquista. Es decir, el pueblo, por gran mayoría, hizo caso omiso de los llamamientos a una rupruta que enlazaría la democracia con el Frente Popular, y en cambio respaldó la llamada reforma de los franquistas, la evolución “de la ley a la ley”, que reconocía implícitamente la legitimidad de aquella dictadura supuestamente espantosa.
Y sabemos — aunque la gran mayoría prefiera ignorarlo–, que el Frente Popular, compuesto por comunistas, socialistas revolucionarios, anarquistas, separatistas y golpistas varios—era precisamente lo más antidemocrático que había entonces en España. O sea, si la oposición a Franco quería una ruptura basada en la reivindicación del Frente Popular y una república convulsa, era porque dicha oposición tampoco tenía nada de democrática. Es preciso volver una y otra vez a la evidencia para entender algo en medio del galimatías en que se ha convertido la política y el análisis político en España.
Y, en fin, ¿quiénes eran los antifranquistas? La única oposición real a Franco desde 1939 a 1945 fue la comunista. El hecho de que el PCE empleara a menudo –vieja tradición en él– la invocación a “las libertades” y la “democracia” como cobertura táctica de sus aspiraciones totalitarias, no debiera engañar a nadie; pero ha engañado a bastantes que pasaban por inteligentes. Aparte del PCE, que solo renunció al terrorismo cuando este fue vencido, salieron a última hora grupos terroristas como la ETA, el FRAP o el GRAPO. Otra evidencia: la oposición al franquismo fue esencialmente totalitaria y a menudo brutal, asesina. En las cárceles del régimen no había demócratas, solo unos centenares de comunistas y terroristas, básicamente.
La intención básica de la Ley de Memoria Histórica consiste en la deslegitimación del franquismo, en torno a la cual se ha forjado un extraño consenso. Extraño por su amplitud, ya que incluso gran parte de la derecha considera ilegítimo a aquel régimen. Y más extraño aún por su falta de fundamento, una vez examinada la historia Suele hablarse de legitimidad de origen y legitimidad de ejercicio. Atendiendo al origen, solo podría ilegitimarse al franquismo si se hubiera alzado contra un gobierno legal y de convivencia en libertad. Pero el Frente Popular fue lo opuesto, y las pretensiones en contra chocan con los hechos, la lógica y el sentido común. Franco no luchó contra una democracia, sino contra un violento y tiránico proceso revolucionario que había devastado la legalidad republicana. Ello no tiene vuelta de hoja a tenor de los datos conocidos, por mucho que diversos ideólogos insistan con terquedad asombrosa en lo contrario. Rebelarse contra una amenaza radical como la que entonces pendía sobre la sociedad española, estaba justificado, como tantas rebeliones semejantes ocurridas en muchos países, y que a menudo son la base misma de su existencia.
Así pues, Franco no derrotó a un régimen de convivencia en libertad, sino a una revolución en marcha. Algo que ninguna fuerza de carácter liberal o demócrata estaba en condiciones de hacer. En esta difícil hazaña radica, precisamente la legitimidad de origen del franquismo. Recordemos las palabras del socialista Besteiro y del liberal Marañón justificando a los nacionales por haber salvado al país de un inmenso peligro.
Aducen muchos en contra que los nacionales recibieron apoyo de Mussolini y, sobre todo, de Hitler, un dictador totalitario; y sobre esa realidad han pretendido identificar a Franco con ellos. Claro que el Frente Popular gozó del respaldo de Stalin, y este doble hecho ya indica hasta qué punto estaba fuera de cuestión la democracia en aquella pugna. Ahora bien, hay diferencias fundamentales entre la acción soviética y la de los países fascistas en España. Así, Mussolini había sido muy poco sanguinario y Hitler no había cometido aún los crímenes de la Guerra Mundial, mientras que Stalin acumulaba ya una verdadera montaña de cadáveres. Esta es una diferencia moral decisiva.
Además, ni Hitler ni Mussolini redujeron la independencia política de Franco, que no vaciló en anunciar, en 1938, su decisión de permanecer neutral en caso de guerra entre los países fascistas y las democracias. El poder de Stalin sobre el Frente Popular fue incomparablemente superior, decisivo, por tres vías esenciales: las reservas financieras enviadas (fraudulentamente) a Moscú y que este pasó a controlar; el PCE, agente declarado (y orgulloso de serlo) de la Unión Soviética, que se convirtió en el partido más fuerte del Frente Popular, sobre todo en el ejército y la policía; y los asesores políticos y militares, cuya influencia superó de modo incomparable a la ejercida por alemanes e italianos en el bando nacional. Diferencia política indiscutiblemente crucial.
La diferencia resalta nuevamente en el empecinamiento del Frente Popular por alargar una guerra que tenía perdida desde octubre de 1937, con la esperanza de enlazarla con la guerra europea en ciernes. Como es sabido, Franco frustró este plan de sus adversarios, venciéndolos cinco meses antes del comienzo de la contienda en Europa. Y luego, si fuera cierta la identificación entre Franco y Hitler, el primero habría entrado sin duda en la guerra mundial al lado de Alemania e Italia. Pero no lo hizo. Por el contrario, mantuvo un equilibrio sumamente difícil entre ellas y los Aliados anglosajones. Ese equilibrio produjo inmensos beneficios para España, al librarla de una catástrofe mucho mayor que la guerra civil recién superada, y también proporcionó ventajas estratégicas de primer orden para los Aliados, cuya posición durante varios años habría estado muy comprometida si España se hubiera sumado a Alemania.
Dado el inmenso valor de la neutralidad española, muchos comentaristas han negado el mérito de ella a Franco, hasta atribuírselo ¡al propio Hitler! Pero las cartas cruzadas entre ambos en 1941, que he reproducido en Años de hierro, demuestran una vez más y de modo concluyente, que fue Franco quien evitó a su país unos sacrificios arrasadores. Sobre esto no puede caber hoy la menor duda.
Tenemos, por tanto, tres evidencias en el origen del franquismo: venció un proceso revolucionario de orientación totalitaria; logró terminar la lucha antes de la II Guerra Mundial; y libró a España de esta, la más sangrienta de la historia. Esta triple hazaña proporciona al franquismo una evidentísima legitimidad de origen, quizá la mayor de cualquier régimen español en los últimos dos siglos.
Vamos que necesitamos un bloque unido,fuerte que se oponga rotundamente a la destrucción de España,con la necesidad de poner en marcha desde el pueblo español un movimiento politico nacional capaz de devolver a España su unidad su libertad y su grandeza viva España. Arriba España


No puede añadirse absolutamente nada!CETME escribió:La derecha jamás ha discutido a la izquierda sus principales ideas. En lo relacionado con la familia, la educación, la religión, la historia, la moral, el mundo liberal-conservador español sigue a la defensiva, fragmentado y abrumado por sus complejos.
Aun cuando son numerosas las voces que, desde los medios y los libros, hablan de plantar cara a la izquierda, las más de las veces sus dueños se quedan afónicos al primer encontronazo con el enemigo.
El mundo liberal-conservador no ha resuelto ni resolvera , ni mucho menos, este problema, y lo está pagando caro pero quien esta sufriendo las consecuencias somos nosotros los españoles.
Es aquí donde Falacias de la izquierda, silencios de la derecha alcanza un valor simbólico.
La izquierda de este querido pais antes llamado España , tiene inexplicablemente, una sensación de estar por encima de los demás en todo, que aparte de ser fuera de lo común, atenta contra cualquier lógico. ¿Por qué nuestros queridos progres se sienten moralmente superiores en general todos los que no piensan como ellos?. Sólo hay una respuesta, porque les hemos dejado,la clave de su exito a sido su habilidad para minipular nuestra historia,una historia que nos pertenece.
De esa tremenda confusión nacen muchos de los peores males políticos de hoy, y por eso clarificar la historia constituye una labor urgente para sanear y afianzar nuestra convivencia en libertad.
Lo más irritante de los rojos, decía Gregorio Marañón, “esa constante mentira”; “Himalaya de mentiras”, denunciaba Besteiro. me asombra el grado en que la historiografía progre había desvirtuado la historia real: en prácticamente cualquier tema en que uno ahondase un poco salía a la luz un cúmulo de falsedades, a menudo tan ilógicas y mal concebidas que mueve a perplejidad su aceptación durante largos años. Aceptación reveladora también la miseria de una derecha acomodaticia, presta a defecar sobre la memoria de sus mayores a cambio de no se sabe qué.
Pero todavía resulta más reveladora, deprimentemente reveladora, la reacción izquierdista o separatista cuando sus mentiras quedan en claro. Tomemos por ejemplo el caso del Vita, un expolio gigantesco con todos los agravantes posibles de disputas gangsteriles por su control, de barbarie y destrucción de arte. Episodio plenamente definitorio sobre sus autores. Pues bien, no he visto aún a un izquierdista que, no ya cambiase su opinión, sino que siquiera reaccionase con pesar después de informarse del hecho.
Lo admiten, cómo van a negarlo ante las pruebas expuestas por los propios jefes-bandidos socialistas; pero de ningún modo lo lamentan. Tan solo expresan fastidio por si el dato llega a ser ampliamente divulgado y por tanto les perjudica; y contraatacan de inmediato, acusando a sus contrarios de robos o corrupción, a voz en cuello y por lo general calumniosamente. ¿Son conscientes de que mienten? Sin duda alguna. No se trata de falsedades inocentes. Solo puede sacarse en conclusión que estarían dispuestos a repetir las faenas, si pudieran. De hecho repiten cosas muy parecidas. “La estupidez y la canallería”, decía también Marañón tan expresivamente… Y no exageraba: la falsedad intencionada, la desvirtuación sistemática, la calumnia acompañada de un odio ciego, suelen envolver a nuestra desgraciada izquierda y a los separatistas como una nube hedionda.
Ante todo, ¿qué eran las izquierdas y qué pretendían? Creo que no queda del todo precisada su combinación de mesianismos e indigencia intelectual. Todas ellas, sin excepción, creían tener la panacea para transformar la sociedad a su gusto, consideraban que la democracia consistía en que mandasen ellas (cada una de ellas), y despreciaban la idea nacional, como recordaría Azaña amargamente. En otras palabras, eran unas izquierdas utópicas y básicamente anticristianas y antiespañolas. Su anticristianismo, único aspecto en que estaban de acuerdo todos los partidos izquierdistas, suele presentarse como "anticlericalismo" u oposición a la influencia política del clero, pero iba mucho más allá: pretendía extirpar la cultura cristiana de España como medio para implantar su utopía. Empezó con la primera quema de templos, bibliotecas y centros de enseñanza, para alcanzar su paroxismo, realmente genocida, en plena guerra civil: se trataba de erradicar, orwellianamente, la cruz de la vida pública y privada española, lo que pusieron en práctica en medida asombrosa en la zona del Frente Popular. No es que hubiera un plan explícito, al menos yo no lo conozco, pero el genocidio fue efecto lógico de unos utopismos de ínfima calidad intelectual. Casi nunca se insiste, en este dato crucial, del que solo fue un disfraz o un aperitivo el llamado anticlericalismo.
Tampoco se ha prestado suficiente atención al carácter antiespañol del Frente Popular. La hispanofobia fue clara y sin tapujos en los nacionalismos vasco y catalán, y afectaba indirectamente, aunque con plena fuerza, a los restantes grupos. Para los poderosos partidos y sindicatos obreristas, la idea de España era reaccionaria o sin importancia, disuelta en todo caso en su internacionalismo "proletario"; para el PCE, en concreto, se supeditaba absolutamente a los intereses del estalinismo. Todos ellos, incluido Azaña, tenían de la historia de España la visión forjada por la Leyenda Negra, asimilada sin crítica y hasta con regodeo (tendencia que revive hoy con fuerza). No es que Azaña se proclamase explícitamente antiespañol o indiferente a España, ni mucho menos. Pero, como otros, aspiraba a una España "nueva", cortadas sus raíces de un pasado que creían repugnante, para ponerla a la altura unos ideales esquemáticos y simples.
Cuando se combinaron estas tendencias con la destrucción de la legalidad, los sectores, muy vastos, que se sentían patrióticos y cristianos se vieron en la disyuntiva de dejarse destruir "pacíficamente" o rebelarse. Se rebelaron bajo la invocación "por Dios y por España", es decir, por la cultura cristiana y por la nación. Y contra la o las revoluciones anticristianas y antiespañolas de la izquierda y los separatismos, cuyo abocamiento solo podía ser totalitario.
Este fue, a mi juicio, el carácter de la guerra. Y hoy, por supuesto, no puedo menos de identificarme, como Marañón y tantos otros liberales, con quienes salvaron esos principios y valores fundamentales, sin los cuales la democracia liberal se queda en poco más que palabras y buenas intenciones en el vacío.
Si se pregunta al ciudadano corriente, sobre todo si es joven, sobre la transición, responda que esta fue obra del antifranquismo. Cosa lógica, pues ¿cómo podría salir la democracia de un régimen presentado por casi todos –también por gran parte de la derecha—como una dictadura siniestra y criminal, asimilada al fascismo o al nazismo? Naturalmente, esa pintura choca con el dato evidente de que los organizadores de la transición fueron un rey designado por el dictador (“asesino” o “genocida”, insisten muchos) y numerosos políticos que habían hecho su carrera política en aquel régimen nefando. ¿Cómo conciliar una cosa con la otra? ¿Cabría pensar, por ejemplo, que los franquistas estaban muy asustados por la gran fuerza de sus enemigos, y que por ello decidieron a adelantarse antes de ser arrasados por la presión de un pueblo indignado y sediento de libertad? Pero ¿cómo iba el pueblo a aceptar semejante farsa? ¿Quizá por evitar violencias el pueblo y los antifranquistas se habrían mostrado generosos con aquellos sinvergüenzas, ya que, al menos a última hora, se declaraban demócratas? Así podría entenderse, posiblemente, el proceso.
Sin embargo sabemos muy bien –aun si lo ignora la gran mayoría “informada” por la televisión y otros medios—que los antifranquistas tenían poca fuerza; que se opusieron con uñas y dientes a aquella transición, intentando incluso una huelga general; y que fracasaron. Sabemos que el pueblo, supuestamente indignado con la farsa, votó muy masivamente la transición propugnada por jefes del Movimiento franquista. Es decir, el pueblo, por gran mayoría, hizo caso omiso de los llamamientos a una rupruta que enlazaría la democracia con el Frente Popular, y en cambio respaldó la llamada reforma de los franquistas, la evolución “de la ley a la ley”, que reconocía implícitamente la legitimidad de aquella dictadura supuestamente espantosa.
Y sabemos — aunque la gran mayoría prefiera ignorarlo–, que el Frente Popular, compuesto por comunistas, socialistas revolucionarios, anarquistas, separatistas y golpistas varios—era precisamente lo más antidemocrático que había entonces en España. O sea, si la oposición a Franco quería una ruptura basada en la reivindicación del Frente Popular y una república convulsa, era porque dicha oposición tampoco tenía nada de democrática. Es preciso volver una y otra vez a la evidencia para entender algo en medio del galimatías en que se ha convertido la política y el análisis político en España.
Y, en fin, ¿quiénes eran los antifranquistas? La única oposición real a Franco desde 1939 a 1945 fue la comunista. El hecho de que el PCE empleara a menudo –vieja tradición en él– la invocación a “las libertades” y la “democracia” como cobertura táctica de sus aspiraciones totalitarias, no debiera engañar a nadie; pero ha engañado a bastantes que pasaban por inteligentes. Aparte del PCE, que solo renunció al terrorismo cuando este fue vencido, salieron a última hora grupos terroristas como la ETA, el FRAP o el GRAPO. Otra evidencia: la oposición al franquismo fue esencialmente totalitaria y a menudo brutal, asesina. En las cárceles del régimen no había demócratas, solo unos centenares de comunistas y terroristas, básicamente.
La intención básica de la Ley de Memoria Histórica consiste en la deslegitimación del franquismo, en torno a la cual se ha forjado un extraño consenso. Extraño por su amplitud, ya que incluso gran parte de la derecha considera ilegítimo a aquel régimen. Y más extraño aún por su falta de fundamento, una vez examinada la historia Suele hablarse de legitimidad de origen y legitimidad de ejercicio. Atendiendo al origen, solo podría ilegitimarse al franquismo si se hubiera alzado contra un gobierno legal y de convivencia en libertad. Pero el Frente Popular fue lo opuesto, y las pretensiones en contra chocan con los hechos, la lógica y el sentido común. Franco no luchó contra una democracia, sino contra un violento y tiránico proceso revolucionario que había devastado la legalidad republicana. Ello no tiene vuelta de hoja a tenor de los datos conocidos, por mucho que diversos ideólogos insistan con terquedad asombrosa en lo contrario. Rebelarse contra una amenaza radical como la que entonces pendía sobre la sociedad española, estaba justificado, como tantas rebeliones semejantes ocurridas en muchos países, y que a menudo son la base misma de su existencia.
Así pues, Franco no derrotó a un régimen de convivencia en libertad, sino a una revolución en marcha. Algo que ninguna fuerza de carácter liberal o demócrata estaba en condiciones de hacer. En esta difícil hazaña radica, precisamente la legitimidad de origen del franquismo. Recordemos las palabras del socialista Besteiro y del liberal Marañón justificando a los nacionales por haber salvado al país de un inmenso peligro.
Aducen muchos en contra que los nacionales recibieron apoyo de Mussolini y, sobre todo, de Hitler, un dictador totalitario; y sobre esa realidad han pretendido identificar a Franco con ellos. Claro que el Frente Popular gozó del respaldo de Stalin, y este doble hecho ya indica hasta qué punto estaba fuera de cuestión la democracia en aquella pugna. Ahora bien, hay diferencias fundamentales entre la acción soviética y la de los países fascistas en España. Así, Mussolini había sido muy poco sanguinario y Hitler no había cometido aún los crímenes de la Guerra Mundial, mientras que Stalin acumulaba ya una verdadera montaña de cadáveres. Esta es una diferencia moral decisiva.
Además, ni Hitler ni Mussolini redujeron la independencia política de Franco, que no vaciló en anunciar, en 1938, su decisión de permanecer neutral en caso de guerra entre los países fascistas y las democracias. El poder de Stalin sobre el Frente Popular fue incomparablemente superior, decisivo, por tres vías esenciales: las reservas financieras enviadas (fraudulentamente) a Moscú y que este pasó a controlar; el PCE, agente declarado (y orgulloso de serlo) de la Unión Soviética, que se convirtió en el partido más fuerte del Frente Popular, sobre todo en el ejército y la policía; y los asesores políticos y militares, cuya influencia superó de modo incomparable a la ejercida por alemanes e italianos en el bando nacional. Diferencia política indiscutiblemente crucial.
La diferencia resalta nuevamente en el empecinamiento del Frente Popular por alargar una guerra que tenía perdida desde octubre de 1937, con la esperanza de enlazarla con la guerra europea en ciernes. Como es sabido, Franco frustró este plan de sus adversarios, venciéndolos cinco meses antes del comienzo de la contienda en Europa. Y luego, si fuera cierta la identificación entre Franco y Hitler, el primero habría entrado sin duda en la guerra mundial al lado de Alemania e Italia. Pero no lo hizo. Por el contrario, mantuvo un equilibrio sumamente difícil entre ellas y los Aliados anglosajones. Ese equilibrio produjo inmensos beneficios para España, al librarla de una catástrofe mucho mayor que la guerra civil recién superada, y también proporcionó ventajas estratégicas de primer orden para los Aliados, cuya posición durante varios años habría estado muy comprometida si España se hubiera sumado a Alemania.
Dado el inmenso valor de la neutralidad española, muchos comentaristas han negado el mérito de ella a Franco, hasta atribuírselo ¡al propio Hitler! Pero las cartas cruzadas entre ambos en 1941, que he reproducido en Años de hierro, demuestran una vez más y de modo concluyente, que fue Franco quien evitó a su país unos sacrificios arrasadores. Sobre esto no puede caber hoy la menor duda.
Tenemos, por tanto, tres evidencias en el origen del franquismo: venció un proceso revolucionario de orientación totalitaria; logró terminar la lucha antes de la II Guerra Mundial; y libró a España de esta, la más sangrienta de la historia. Esta triple hazaña proporciona al franquismo una evidentísima legitimidad de origen, quizá la mayor de cualquier régimen español en los últimos dos siglos.
Vamos que necesitamos un bloque unido,fuerte que se oponga rotundamente a la destrucción de España,con la necesidad de poner en marcha desde el pueblo español un movimiento politico nacional capaz de devolver a España su unidad su libertad y su grandeza viva España. Arriba España

Muchas gracias!parmenides escribió:Covet, enhorabuena por la nota.
Ese PODEMOS anti-todo que defines casi como un movimiento antisistema, se alimenta de la misma Idea utópica de la que hace 2 siglos se alimentaban aquellos movimientos sociales que consiguieron el derecho a un sistema público de educación y sanidad, el sufragio universal, de libre sindicación, la jornada de 8 horas, el derecho de asociación... y lo consiguieron porque desobedecieron al poder.
Los de derechas, es decir los defensores de los privilegios y los que mayormente tienen como única patria el dinero (cómo sino se explicaría el aumento de millonarios en España en plena crisis) se diferencian de los de izquierdas precisamente en esto último, porque estos son los que anteponen la soberanía nacional (no económica) por encima de TODO, son los que piensan en aquellos que se suben al andamio, en los parados, en los que están en la cárcel por no tener dinero...
El PP lleva sumergido en ese derechismo demasiado tiempo haciendo uso de una voluntad política irracional postfranquista que nos demuestra casi todos los días que se creen por encima del Estado y del Derecho implantando una ideología dominante para hacer creer a la gente que vive en absoluta democracia cuando lo que realmente hacen son leyes de represión que van en contra de los derechos sociales y de la democracia.
El conocimiento (al menos en este tema) es poder.








Son recopilaciones de diversas fuentes de podriamos llamarlos casi "disidentes"mias y de diversos autores,historiadores de fuentes fiables por que uno cuando ya conoce los datos se da cuenta rapido de quien miente burdamente ,y la mayoria de las veces los que han mentido sobre nuestra historia reciente a sido la llamada"izquierda"y si en algo se han cebado a sido en nuestra guerra civil la verdad es que su propaganda stalinista a calado en la población,los nacionales no se esforzarón casi en limpiar su manchada imagen por que no pensarón el peligro que suponia dejar una mala simiente propagandistica que en la "democracia"germino como la mala yerba . la verdad que la mayoria esta en la red a disposición de quien quiera conocer un poco nuestra historia tu copia y pega y haber a donte te lleva ,la verdad que ahora sobra información pero lo que hace falta son los datos reales que la llamada "izquierda" no aporta solo repite esos dogmas,mantras,fascista dictadura ,asesino,abuelo,libertad,democracia....Pero que si han aportado diversos autores tachados de "franquistas"fascistas,con datos reales de archivos militares de la guerra civil,periodistas sobre el terreno que son las fuentes primarias,testimonios con varios testigos,archivos y periodicos de epoca y lo mas claro de todo las memorias de los propios dirigentes de la republica azaña,prieto,besteiro,largo caballero"lenin español",alcala zamora,pasionaria,negrin,durruti....que hay se ve claramente lo que querian,dijerón y pensarón.Rubén2000 escribió:CETME, esa información de donde la sacas??
Un saludo





Rubén2000 escribió:No hay nada peor para un país que el nacionalismo estúpido y sin sentido, que se basa únicamente en poner banderas, gritar vivas y arribas, y echar la culpa de los problemas de tu país a todo el mundo salvo a los verdaderamente culpables.



parmenides escribió:https://www.youtube.com/watch?v=RVGHRntlGLA
Todos sabemos que Franco fue un asesino no intentemos cambiar la historia.
No se puede ser demócrata sin ser antifascista.

Mira que me podias haber puesto otra cosa de la supuesta represión Franquista que la hubo que no lo niego lo que niego el buenismo de la represión del frente popular los marxistas y me pones lo tipico de podemos acusar a las fuerzas de orden publico de torturas y terrorismo,pero no condenais el terrorismo haceis la misma condena que hacen los etarras condenar todos los tipos de terrorismo,pero yo apoyo que se haga daño a los terroristas,palizas tu te cres que haora no hay palizas asta los seguratas dan palizas a cualquiera esos eran terroristas del grapo,eta,frap como el abuelo de tu amado lider que fue un chekista con delitos de sangre en la guerra que fue condenado a muerte por tribunal militar pero que como paso con la gran mayoria el propio franco firmo la condena de 30 años de la que solo cumplio 6 si recuerdo bien ,el padre de tu lider tambien fue un miembro terrorista del frap que quieres que su hijo que ya estama adoptrinado por su nombre no defienda a su propia familia terrorista su padre ademas como tantos otros fue funcionario en el final del regimen .seguro que ni lo sabes ya sabemos la justicia proletaria me voy a comprar tabacoparmenides escribió:https://www.youtube.com/watch?v=RVGHRntlGLA
Todos sabemos que Franco fue un asesino no intentemos cambiar la historia.
No se puede ser demócrata sin ser antifascista.

Lo del aceite de colza me ha dejado noqueado...CETME escribió:Nada pasa en España sin el visto bueno de Washington y de los grupos de poder que existen a su alrededor: el asesinato de Carrero, la Transición, la Constitución, el 23-F, el aceite de la colza, nuestra entrada en la OTAN, en la UE y en el euro, la invasión migratoria, destapar justo ahora todos los casos de corrupción que se habían ocultado durante décadas, la abdicación de Juan Carlos, Podemos… El objetivo es el siempre: liquidarnos como Estado Nacional soberano y disolvernos en el Nuevo Orden Mundial.

muy tolerante, vete a cuba o mejor vete al cefot a dar explciaciones comunistas al sargentoparmenides escribió:https://www.youtube.com/watch?v=RVGHRntlGLA
Todos sabemos que Franco fue un asesino no intentemos cambiar la historia.
No se puede ser demócrata sin ser antifascista.



Si hay una teoria silenciada la verdad como se destapara esa estafa los politicos de entonces se hundian e es dificil de demostrar pero se dice bastante que fue un plagicida que desarroyo y al probarlo se les fue de las manos la multinacional bayer y se silencio como tantas otras cosas ya creeis que la trnasión fue trnasparente se produjeron muchisimos pactos escandalosos se vendio a España sin que los españoles se dieran cuenta algunaRubén2000 escribió:
Lo del aceite de colza me ha dejado noqueado...![]()


